Siempre nos han vendido que las guerras son buenas para reactivar la economía. Esta suele ser una justificación, bastante cínica y bastante poco ética para las intervenciones humanitarias. No hay que olvidar, dicen, que éstas también hacen que nuestra economía se dinamice.
El vídeo que os proponemos a continuación contraargumenta estas ideas. Lo hace con “la falacia de la ventana rota”, cuya línea argumental:
- Si la guerra reactiva la economía y seguimos esa línea argumental hasta el final, llegaríamos a la destrucción total. Entonces habría mucho terreno para reactivar la economía, pero nada con lo que reactivarla.
- La guerra produce daños y produce pérdidas. Son daños a las personas (pérdidas de vidas, mutilaciones, daños psicológicos, etc.), daños estructurales (se suelen imponer estructuras económicas y políticas injustas o que perpetúan la injusticia) y daños culturales (se suelen anclar la sociedades en el círculo vicioso de guerras que llevan a desarrollo de algunos, frente al empobrecimiento de otros, y se suelen considerar normales estos razonamientos).
- Lo que se dedica a la guerra se deja de dedicar a otros rubros que serían socialmente mucho más útiles: educación, sanidad, vivienda, medioambiente, empleo, … Aquí se producen pérdidas que se recuperarán difícilmente tras una o dos generaciones solamente. Entre tanto, millones de personas se ven sometidas a vidas pobres en múltiples aspectos. Es decir, la guerra produce nuevos daños dado que imposibilita el desarrollo de la justicia, la libertad, la cultura, … Con cada nueva guerra se alejan varios años el cumplimiento de los Objetivos del Milenio.
- Las guerras, así, se convierten en el núcleo de las políticas de los países del Primer Mundo. Para ello necesitan cobrarnos más impuestos y, así, aunque no nos demos cuenta, de forma inconsciente, colaboramos con el mantenimiento del círculo vicioso.

Las guerras solo traen. Mas miserias y muertes a los unicos que lo luchan y van al frente: los pueblos de ambos lados.