Fuente: El Economista.es
El programa político con el que IU se presentará a las próximas elecciones generales del 20 de noviembre ha incorporado algunas concreciones respecto del documento previo que en su día avanzamos en esta página.
Concretamente añaden a su anterior entrega los siguientes compromisos:
- La reducción del presupuesto militar
- Separar por completo la presencia militar en la vida civil y política
- Dejar de considerar a la industria armamentística de interés estratégico y tener acceso a la información sobre el gasto militar.
- Reconversión de los programas militares para usos civiles, incluido el suelo que ocupan.
Todavía estamos pendientes de realizar un análisis completo de los programas políticos en materia de defensa, por lo que nos reservamos para ese momento una opinión comparativa más ajustada.
De momento se puede decir que, aunque sin un posicionamiento claramente antimilitarista y de apuesta por una defensa desmilitarizada, al menos el programa presentado por IU avanza en una linea de reducción del potencial agresivo del militarismo, lo cual supone una importante novedad. Hubiera sido tal vez muy oportuno haberse posicionado respecto de la impagable deuda militar de entre 30.000 millones y 36.000 millones de € (según las estimaciones del propio secretario de estado de defensa), cantidad equivalente a lo que el Estado destina a prestación por desempleo anualmente y a la que PSOE, PP, CIU y UPyD ya han manifestado que es una deuda irrenunciable y que hay que pagar a toda costa.
No se abunda en la necesidad de someter a estricto control parlamentario y social al militarismo, exigiendo que el desarrollo de la política de defensa (qué hay que defender, cómo hay que defenderlo, etc.) se decida por la sociedad y que el papel del parlamento no sea como hasta ahora de meros escuchantes para, luego, dar su aquiescencia sin críticas ni verdaderos debates. Habría sido un paso importante para romper con la unanimidad parlamentaria en estos temas y para que la sociedad pueda debatirlos libremente y exigir cambios radicales.
También echamos en falta una declaración más explicita y comprometida de la intención de la izquierda en desmilitarizar la defensa y la seguridad y de provocar un proceso a largo plazo de transarme para transitar desde la defensa militar actual a una idea de seguridad alternativa, social y noviolenta. Mostrar este rumbo, a nuestro juicio, podría ofrecer una orientación y unos principios con los que poder acometer reformas que no van al mero refuerzo ni a la modernización del ejercito o a la redefinición de sus funciones.
Habría sido también muy positivo, para mostrar que las propuestas apuntan a una lucha social sostenida y no son un listado de buenos deseos, acompañar la apuesta de IU por la reducción del poder milita,r con una estrategia alternativa de empoderamiento de la sociedad en el ejercicio de una defensa social alternativa.
En esto se echa en falta también parte de la reivindicación de los movimientos sociales y pacifistas de:
- Incrementar en la educación la linea de educación para la paz y para la desobediencia,
- Apostar por la denuncia de la militarización en las escuelas y de la militarización social
- Apoyar las luchas sociales contra el gasto militar y en contra de la guerra,
- Apoyar el establecimiento de normativa a favor de la objeción laboral a las industrias militares
- Apoyar la objeción científica al trabajo en I+D militar o de uso militar
- Apoyar a los desertores de los conflictos bélicos mundiales y promover iniciativas para su acompañamiento y acogida
- De promover propuestas en favor de la objeción fiscal al gasto militar,
- De reivindicar la vinculación de las luchas por una defensa alternativa a la lucha ecologista, feminista, anticapitalista, por los derechos sociales y por la radicalizacion democrática,
- De apostar por el apoyo a los movimientos sociales de talante transformador y su práctica de trabajo noviolento como parte de la alternativa de una defensa social alternativa
- De establecer instumentos para genrar debate social sobre la defensa
- De apoyar una investigación para la paz con contenidos alternativos y no, como hasta ahora, dominada por el paradigma militarista.
En todo caso, la apuesta de IU abre la oportunidad, a futuro, de debatir con esa izquierda que está transitando hacia la idea de una defensa alternativa y de mover a sus militancias hacia la no asunción del paradigma militarista.
El hecho de que haya propuesto que las asambleas y la ciudadanía puedan controlar la acción política que se desarrollen sus diputados en el Paramento abre, a su vez, la oportunidad de someter a control a los políticos de IU y verificar si, como hasta ahora, su labor en la comisión de defensa se limita, salvo muy excepcionales ocasiones, a ser una pobre presencia testimonial y desorientada o a apoyar la unanimidad militarista aplastante existente en estas materias entre los parlamentarios.
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