El ejército chileno amedranta a escolares

31 de octubre de 2011

Formaci%C3%B3nFuente: Efe

Quince comandos del ejército de Chile atemorizaron a profesores y alumnos de un colegio del municipio de La Ligua, cerca de Santiago.

Lo milicos estaban, dicen en el comunicado que han hecho pidiendo disculpas, haciendo unos ejercicios militares, y descendieron al Liceo desde dos helicópteros, amedrentando a los allí presentes.

El ejército, dicen, va a emprender una investigación y además, añade en su descargo, no llegaron a entrar en las clases.  ¡Alucinante!

Por casualidad, en Chile se vive un estado de enfrentamiento de la comunidad docente y de la sociedad con el gobierno de extrema derecha por la reivindicacion del derecho a la enseñanza universal y gratuita, aunque sólo los más malpensados pueden encontrar algún tipo de conexión lógica a este error militar, tal vez motivado por la obsolescencia del material cartográfico o al despiste de los pilotos de los helicópteros, pero no a la tradición militarista y reaccionaria del ejército chileno ni de sus gobernantes.

De modo que ya hemos comprobado que en el Chile democrático el sufrir una operación militar de despiste es algo altamente probable que se cura con pedir disculpas luego. Eso sí, a los que no se queden congelados del susto.


Defensa no paga impuestos

30 de octubre de 2011

Principe+de+asturiasFuente: El País

El ayuntamiento de Rota aprobó reclamar a la base militar los impuestos de bienes Imuebles, Actividades Económicas, Tracción Mecánica y Obras, que nunca ha pagado.

Pero el Secretario de Estado de Defensa, aludiendo a una vieja prerrogativa dictada por ley franquista todavía en uso ha señalado que Defensa está exenta de pagar impuestos y, por si fuera poco, que tener una base militar cerca es una verdadera suerte para los vecinos ya que “La defensa debe verse como una actividad económica que produce beneficios en los municipios donde hay instalaciones militares”.

Al parecer existe una sentencia judicial que da la razón al ayuntamiento, pero los militares se la piensan pasar por el arco del triunfo (figura que en este caso vene que ni pintada al tratarse de militares).

De modo que los de Rota deberían estar agradecidos por la verdadera suerte que tienen y dar gracias a los hados de que Defensa no les pida un impuesto por la potra que les ha caído en fortuna.

Que sea una suerte tener una instalación militar cerca, al margen de lo que opine Méndez, es algo que contradicen los hechos día a día. Puede verse qué tipo de negocios prolifera en los alrededores de estos espacios, o la degradación urbana y al uso del suelo que se da a estas zonas para salir del apuro. Si a ello añadimos un pequeño análisis de hemeroteca sobre reyertas y altercados, podremos hacer unos cálculos más precisos.

En el caso de Rota, el asunto se vuelve mucho peor por las implicaciones militares de esta base y por ser un objetivo de cualquiera que se vea agredido por la nefasta política de la OTAN y del escudo antimisiles norteamericano.

De este modo parece que tener la suerte de la base de Rota da mucho que pensar y tal vez por eso debería su pueblo movilizrse para que se marchen los militares a dar sus beneficios a otro lugar.

Llama la atención este vetusto privilegio del ejército, el mayor terrateniente en España, que esta exento de pagar impuestos por su patrimonio a pesar de recibir prestaciones y dotaciones de todo tipo por parte del Ayuntamiento.

Ahora bien, si seguimos el argumento de Méndez tal vez quien deberían estar exentos de pagar impuestos son, precisamente, las personas que hacen cosas de bien para los pueblos,  y aquí se nos ocurren muchos ejemplos de roteños y ninguno tiene que ver con lo militar.

Por otro lado, es necesario llamar la atención social sobre el hecho de que deberíamos acostumbrarnos a pedir responsabilidades políticas y jurídicas a los responsables de Defensa por estas actuaciones tan prepotentes.  Hasta el momento en que se vuelva costumbre que tengan que dimitir o declarar, al menos, sobre sus actuaciones no será posible que los temas de Defensa sean transparentes y democráticos.

Por último, aunque la deuda de defensa es antigua, también queremos resaltar que ahora su vetusta idiosincrasia de no pagar impuestos entronca con la reciente necesidad de no pagar porque Defensa está en la ruina.  Parece que otro truco que van a emplear para reducir su deuda es conseguir que los ayuntamientos colaboren en su financiación dándoles servicios gratuitos.  Por ahora sólo se ha quejado Rota, pero estamos seguros de que muchos más ayuntamientos, muy necesitados de dinero en la actualidad, van a seguir sus pasos.


Alemania cierra 31 bases militares para ahorrar

29 de octubre de 2011

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El ejército es un lastre moral y, por lo que ahora se ve, también económico y social.

Si anteriormente fue Estados Unidos el que se puso a pensar en reducir en 400.000 millones de dolares su gasto militar anual, ahora es el ejército alemán el que sufre el recorte. Alemania no puede soportar este parasitismo social de un ejército que no vale para nada socialmente útil pero que cuesta un disparate y pretende un recorte drástico.

De momento, cierra 31 bases militares y redue el personal de otros 90 acuartelamientos. En algunos distritos la reducción implica pasar de 10 a 5 soldados por cada mil habitantes, cifra que aun se nos antoja bastante exagerada y desproporcionada si la comparamos con el número de científicos, o de miembros de ONG o de cualquer otra categoría de personas que hacen algo por los demás, por cada mil habitantes, por ejemplo.

Alemania partía de un ejército de 250.000 hombres, que se ha reducido a 200.000 a partir de la supresión del servicio militar obligatorio y que debe pasar en los próximos años a no superar, según las leyes alemanas, las 180.000 personas, incluyendo mandos y tropa.

Se nos ocurren varios comentarios:

1) La comparación odiosa

Si comparamos este ejército con el español, pongamos por caso, salimos perdiendo, pues nuestro ejército tiene muchos más militares por cada mil habitantes que el alemán, que al parecer no está dispuesto a pagar parasitismos sociales ni siquiera con sus ejércitos.

Los alemanes, sorprendentemente, no piensan dejar tirados a los soldaditos que se quiten del medio, sino que ha montado oficinas de recolocación que tienen la labor específica de reciclar a estos tipos a empleos útiles y encontrarles un medio de vida digno.

Buena idea que tal ve tranquilice a los miles de soldados de aquí cuando nos oyen hablar de quitar esta lacra militar. No se trata de hacer lo que la lógica militarista pide, despreciar a la gente y usarla como un peón táctico y manipulable, sino de quitar poder al militarismo, reducir los ejércitos hasta su supresión, pero reciclando y recuperando a le gente para que haga trabajos úliles para la sociedad.

2.- El ejército es un lastre social y ético

Podríamos decir muchas cosas sobre el papel de los ejércitos y de la ideología militarista en la cosntrucción de una lógica de dominación y violencia y en la consolidación de un imaginario de enemigos y de competencia, dos elementos funcionales al mantenimiento de nuestro orden socioeconómico injsuto.

Pero no vamos a abundar en esto ahora.

Lo curioso es que, como una contradicción más, el ejército se está volviendo problemático para el sostenimiento del propio tinglado y ahora los Estados, que tanto gastaron primero en forzar a los pueblos a creerse la nación en armas y luego a dotarse de un sistema de defensa militarizado, peligroso y devorador de recursos, comienzan a ver que el gasto militar que provocan es inviable y lleva a la quiebra todo su aparataje.

Será curioso ver que el ejército reduzca su potencial peligroso precisamente porque no puede mantenerse el ritmo ilimitado de su crecimiento y de su obsolescencia. No es una razón ética, pero es una razón más.

A ello se une, en época de crisis, que el ejécito y sus funciones se desenmascaran y desvelan como profundamente insolidarias y contrarias a los intereses de la gente. Cuando los recursos se hacen más limitados, se debe elegir en qué gastar y en qué no y se comprueba con más claridad que gastar en ejércitos es menos importante que gastar en cohesión social, en derechos y bienes para las personas, etc.

Se desvela el ver cómo lo que se gasta en esta inutilidad se deja de invertir en desarrollo.

Y para muchos se desvela que lo que hace el ejército, amén de su carestía, es inmoral, pues es un instrumento al servicio de la imposición, de la violencia, de la guerra y del atropello de los pueblos.

3.- Reconvertir el ejército y cambiar nuestra defensa

Los alemanes van a prescindir de miles de soldados y van a reducir su ejército.

Han pensado bien: no se trata de mandar a la calle a las personas, sino de reciclarlas a trabajos dignos y productivos socialmente. No de perderlas, sino de recuperarlas.

Y esto nos pone en la idea de que es posible no sólo reducir el ejército, o incluso suprimirlo, sino hacerlo en una dinámica de mejora social y de recuperación para fines socialmente útiles de los que un día se metieron en esa institución.

La misma lógica se puede utilizar para el cúmulo de intereses que se mueven en torno al ejército. Es posible no sólo desmantelar la industrias asociadas al militarismo, la ciencia asociada al militarismo, la tecnología, etc., sino que se puede revertir hacia el desarrollo mediante planes de conversión y reconversión.

Con ello entramos de lleno en algunas de las herramientas del transarme, cambio gradual de la defensa militar por la seguridad humana mediante el desmantelamiento paulatino de la primera y la construcción en paralelo de una alternativa: reconversión y reorientación.

Y todo ello nos pone en el horizonte de otra idea más: es que también es posible no sólo reformar el ejército, sino cambiar nuestra idea de defensa y transformar la defensa militar hacia una defensa social y humana desmilitarizada y noviolenta.

Seguiremos proponiendo apuntes para este cambio.


43’4 millones de euros más a sumar al creciente gasto militar español. Además, se siguen dando contratos negociados sin publicidad.

28 de octubre de 2011

Iveco+anuncia+investimento+de+R%24+75+milh%C3%B5es+em+Sete+LagoasFuente: Infodefensa.

Usando su curiosa metodología de dar a dedo sus contratos entre sus mejores contratistas, el Ministerio de Defensa ha adjudicado a Santa Bárbara y a  Iveco 42 millones de euros para que le fabriquen 76 todoterrenos blindados. Imaginamos que  los que tenía los ha destripado ya en las diversas guerritas humanitarias en las que andamos metidos y necesita otra inversión multimillonaria.

Para evitar sorpesas, el expediente de adjudicación ha sido negociado sin publicidad, y es que la publicidad es mala en materia militar y es preferible pactar directamente con los amiguetes.

Es sorprendente, en todo caso, cómo Defensa no se corta ni un pelo a la hora de gastar. Cuenta ya con una deuda no pagada y comprometida de 32.000 millones de euros, justo la cantidad que, según la Comisión Europea, necesita España para salir de la desconfianza mundial, y siguen metiendo leña al horno.

¿No les hace pensar la elevada deuda que les ha arruinado que es necesario no gastar ni un euro más en armamento?

Si vamos sumando los pequeños pellizcos con los que defensa ha ido adquiriendo (casi siempre en contratos secretos) material innecesario de guerra, nos encontramos que han rebasado con creces la partida asignada en los presupuestos del estado para inversiones en armamento y que ya se están zampando tranquilamente las partidas del estado en los famosos fondos de contingencia, que como se sabe es una partida  destinada a imprevistos que puedan surgir en cualquier ministerio, pero que habitualmente se usa para financiar por la puerta de atrás al ministerio de defensa.

Por si todo lo anterior fuese poco, otra noticia nos informa de que también se ha concedido a Iveco 1’6 millones, sin publicidad por su puesto, para el mantenimiento de camiones.


Defensa vende terrenos a Fomento por 150,5 millones de euros.

27 de octubre de 2011

Cuatro+Vientos+desde+el+AireFuente: Infodefensa.

El pasado 25 de octubre, el Ministerio de Defensa ha dado un pelotazo con la venta de terrenos.

Concretamente, ha vendido la mitad de sus casi 4 millones y medio de metros cuadrados en el Sur de Madrid al ministerio de Fomento, por 150.5 millones de euros.

Supuestamente, en estos terrenos irá la llamada “operación Campamento“, con la que se quería hace años hacer más de 10.000 viviendas en la zona donde ahora están los cuarteles que Franco puso para sitiar el sur de Madrid y asegurarse la tranquilidad contra el enemigo interior y el aeródromo de Cuatro Vientos (que no se  vende en el lote).

La curiosidad del asunto es múltiple. Intentaremos desvelar algunos pequeños asuntillos:

1) La operación campamento se paró en seco con la crisis. No hay perspectiva de que se reactive y de que se construya tanta vivienda en la actual coyuntura.  Es decir, nuevamente otro ministerio (ayer Industria, hoy Fomento) les saca del apuro económico que supone una deuda de más de 30.000 millones de €.  Esta venta da liquidez a defensa y pone en una situación comprometida a Fomento que ahora no puede iniciar operaciones urbanísticas pero que debe asumir el salvamento de Defensa.

2) El precio de los terrenos, dado el ajuste que está sufriendo todo el sector inmobiliario, es infinitamente menor que el que tenía en un primer momento. Sin embargo, el Ministero de Defensa se lleva un pellizco considerable y sobrevalorado de pasta.  Parece que ahora que Defensa está arruinado, todos los ministerios, a una como los mosqueteros, van a colaborar con pellizquitos millonarios para “salvar a Defensa”.

3) Los terrenos sobre los que se construyó gran parte de la infraestructura militar de Campamento y los más de cuatro millones de metros cuadrados que el ejércto posee aún (ya ha vendido antes otros casi tres millones de metros cuadrados) en esa zona son fruto, en su mayoría, de expropiaciones realizadas por el franquismo en los años 40 para emplazar los acuartelamientos de ocupación por si el enemigo interior se sublevaba, a lo largo de la carretera de Extremadura.

Se les quitó el terreno a sus dueños por múltiples modalidades de apropiación militar imaginables, y ente ellas, la expropiación forzosa por interés militar. Una vez que ese interés se pierde, lo suyo es que los bienes vuelvan a sus anteriores propietarios o,en su caso, reviertan en beneficio del Estado, pero no que sirvan para lucro y especulación del ejército y para que éste haga caja con algo por lo que pagó poco.  En resumidas cuentas, la operación que protagoniza Defensa es sólo especulación.

En este caso está por ver si los dueños o el ayuntamiento no pueden ejercer el derecho de reversión, como pasó en la zona Norte de Madrid con la “operación Chamartín” (claro que en ese caso los anteriores dueños eran, entre otros, la iglesia y aquí no y tal vez eso hace que aquí nadie vaya a protestar).

4) Se da el caso de que el ejército le debe a diversos ministerios por la adquisición “a crédito” de armas, la friolera de 32.000 millones de euros. Esta especie de devolución por la puerta de atrás parece ser una manera de acortar la deuda mediante favores para que  Defensa siga teniendo liquidez para la compra de armas poco éticas (como cualquier arma).

Con todo ello, llama la atención que este tipo de noticias no formen parte de la agenda de cosas a resaltar en la campaña electoral. ¿Por qué a ningún partido político le interesa abordar en serio el militarismo ni controlar la opacidad de los ejércitos y de las políticas de defensa?


Nueva argucia para incrementar el gasto militar: esconder la deuda de la burbuja financiera militar.

26 de octubre de 2011

First+flight+A400M+3Fuente: Cinco días

Como ya informamos en otra entrada, la irresponsable política llevada a cabo con absoluta continuidad desde 1997 hasta ahora de adquisición de programas de armamento sofisticado (los aviones Euroflighter, los carros de combate Leopard, las fragatas F100, y así hasta 21 programas de armamento más) ha provocado una deuda impagable de más de 26.000 millones de euros, que con los intereses y demoras previstas supondrá para dentro de diez años 32.000 millones de euros.

Por hacerse una idea, este dineral, basta decir que es más de cuatro veces el presupuesto del ministerio de defensa y equivale a todo lo que paga al año el Estado en prestaciones de desempleo.

Como esta deuda (casi el 4% de la deuda pública de este año de España) es impagable y además responsabilidad del ministerio de defensa, las soluciones hipotéticas para zanjar este asunto eran varias:

  • Una, la preferida por nosotros y la más justa, dejar de pagarla, y mandar a cagar a la vía a las industrias militares. No hipotecar a la sociedad con este gasto. Lógicamente esta solución no está bien vista y ninguno de los grupos del parlamento la ha propuesto (e imaginamos que tampoco lo hará ninguno de los partidos que concurren a las elecciones, pues es poco popular meterse con el ejército y quita votos).
  • Dos, que el Ministerio de Defensa, principal culpable del desaguisado, asumiera su pago con lo que les dan de presupuestos del Estado. Esta solución tenía para la mentalidad militar el problema de que, si se aceptaba, hipotecaba las futuras inversiones militares en armas, porque implica que en diez o quince años no pueden comprar más armas,  y eso son palabras mayores, pues a los militares les gusta que cada poco les cambien los cacharritos.
  • Tres, la imaginativa, cínica y engañadora hacia la opinión pública: Buscar un pagano al que endiñarle la deuda y que pague otro. Es lo que han propuesto los militares. Veamos el mecanismo:
  1. Como se quería disfrazar esta inversión militar y que no pareciera gasto militar, los compromisos de pago se hicieron así: el Ministerio de Industria anticipaba créditos a interés cero a las empresas vendedoras de armas para que hicieran los aparatos (es decir, el ministerio perdía dinero al no cobrar intereses, que al menos igualasen la inflación, esto es, todos los españoles regalábamos dinero a las empresas militares, y luego, cuando los entregaban, defensa pagaba y las industrias militares devolvían el crédito al ministerio de industria (sin intereses), con lo cual primero se les daba regalao el dinero para fabricar y luego las industrias así subvencionadas de soslayo vendían las armas a un precio superior y todos ganaban (imaginamos que los comisionistas también).
  2. Ahora, como no se puede pagar, lo que se propone es que el ministerio de Industria perdone la devolución de los créditos a las industrias armamentistas y que estas a su vez perdonen el pago de una cantidad a Defensa, con lo que se consigue:
  3. Que Defensa sigue teniendo dinero en sus presupuestos para seguir invirtiendo en armas y por tanto el gasto militar seguirá creciendo.
  4. Que Industria asuma el marrón de no poder invertir en sus cosas porque como perdona el crédito que dió, pierde ese dinero. Osea, que al final paga el pato Industria.  Industria y las necesidades sociales de la gente, pues no se va a invertir dinero en cuestiones que sí que tienen relevancia para el bienestar social.
  5. A la larga, la fórmulal o que hace es asumir el pago de un armamento que no se necesita, que es sumamente peligroso  que no se puede ni se debe pagar, porque pone en peligro necesidades sociales desatendidas, dar más capacidad de gasto para los manirrotos militares, perjudicar los presupuestos generales y blindar el gasto militar, que siempre crece y nos empobrece,
  6. Con el añadido de que cuando se entreguen los artilugios comprados tan caros éstos ya serán obsoletos y nos volverán a decir que necesitan hacer otro desembolso multimillonario para nuevo armamento sofisticado supuestamente destinado a nuestra defensa, aunque a la larga causante de un mayor empobrecimiento.

Imaginamos que esta fórmula imaginativa será la que triunfe, haciendo asi insostenible el gasto militar innecesrio e inmoral. Eso sí, sin que nadie proteste ni luche por cambiar estas cosas.

¿Quiénes son los responsables de esta quiebra de la burbuja financiera militar?  ¿Deberían dimitir?  ¿Se les debería castigar en las elecciones del 20-N?


La guerra en la Primavera Árabe: doble negocio.

25 de octubre de 2011

Fuentes:  El Mundo y La Voz de Asturias.  (Ambos hacen referencia a que el informe base es de Amnistía Internacional, pero no hemos podido encontrarlo en su página, lo sentimos).

Nos documenta lo que ya se estaba diciendo desde múltiples sitios:  el cinismo de Europa en su política internacional, léase de Defensa, léase de invasión.

Bahrein, Egipto, Libia, Yemen han visto financiadas sus dictaduras con armas europeas y de USA.  Ahora todos están apoyando a los rebeldes.

Las gentes de Europa y del Norte de África sufrimos las respectivas campañas de desprestigio e intimidación que hacen los gobiernos, vendiéndonos como enemigos mutuamente.  En las poblaciones se crean miedos a la emigración, intolerancias a los extranjeros, a sus religiones, a su forma de vida, a su pobreza o a su riqueza.

Entretanto, los gobernantes negocian ventas de armas con las élites de la contraparte.  Así se apoyan, aunque vendan otras cosas a los ciudadanos.  Los beneficios fluyen a unos pocos privilegiados:  especuladores, fabricantes de armas, comerciantes de armas, políticos y militares.  Estos beneficiarios cambian de vez en cuando en el Norte de África, pero no cambian en Europa y USA:  las mismas empresas, los mismos lobbys, los mismos accionistas.

En Europa y en USA siempre salen ganando.

¿Es esto terrorismo de Estado, terrorismo económico?  Se promueve, primero, el terror favoreciendo a las dictaduras y, luego, en la guerra, se apoya al otro bando.  La gente así, vive siempre rodeada de violencia, de terror.

¿Qué se puede hacer?  Varias cosas:  la primera hacer consciente a la población de esta realidad, denunciarla, concienciar para que, con el tiempo sea imposible.  La segunda, poner nombre y apellidos a las empresas, accionistas, políticos, implicados.  Tanto de Europa y USA como del Norte de África.  La tercera, penar legalmente a quienes hayan sacado beneficios con estos comercios ilegales e ilegítimos.  La cuarta impedir por ley la producción y el comercio de armas (sin este paso todo lo demás serían meros parches).


Estudio sobre las guerras civiles en África.

24 de octubre de 2011

Belgique+-+Waterloo+2010+-+Album+2Fuente:  Paul Collier en Fuhem.

Sobre las guerras civiles:

Son alucinantes los cálculos y estudios que se hacen sobre la guerra.  Aquí os dejamos un ejemplo alucinante:

“El coste de la guerra civil típica es alrededor de tres veces el PIB anual del país, por lo que en un país africano típico, de ingresos bajos, con un PIB de entre 10.000 y 20.000 millones de dólares, evitar la guerra vale entre 30.000 y 60.000 millones de dólares. Los golpes de Estado tienen un coste inferior.  El golpe de Estado típico cuesta alrededor del 7% del PIB anual, es decir, del orden de 1.000 millones de dólares. Sin embargo, los golpes de Estado pueden llegar a encarecerse mucho puesto que aumentan el riesgo de guerra civil: la guerra civil y la partición actuales de Costa de Marfil son consecuencia de un golpe de Estado”.

También dan un poco de escalofrío la siguiente aportación:  ”Junto con Anke Hoeffler, he estudiado las causas de estas guerras civiles y golpes de Estado y qué se puede hacer para reducir su incidencia desde una perspectiva estadística“.  ¿Sólo una perspectiva estadística, no tiene nada que ver con la ética, con la justicia?

Sobre las causas de las guerras civiles, señala:  ”cuanto mayor es la dependencia del país de la exportación de materias primas, mayor es el riesgo de conflicto. El riesgo derivado de las materias primas podría surgir a través de tres mecanismos diferentes que reflejan, respectivamente, la codicia, el agravio y la oportunidad”.

“La ruta de la codicia que lleva desde las exportaciones de materias primas al riesgo de conflicto es evidente: este comercio hace más valiosa la toma del Estado.  En los países en los que estas exportaciones son importantes, incluso si una rebelión comienza como algo idealista, el proceso de reclutamiento de los rebeldes la llevará gradualmente hacia la codicia. Será desproporcionadamente elevado el número de voluntarios que tendrán motivaciones negativas y los dirigentes rebeldes no podrán evitarlos. La erosión gradual del grupo rebelde colombiano FARC y su transformación de un movimiento de protesta rural en una baronía de la droga es un ejemplo de este tipo de proceso“.

La ruta del agravio que lleva de las exportaciones de materias primas al  riesgo se debe al mayor distanciamiento entre los gobiernos y sus ciudadanos: las rentas derivadas de los recursos reducen la necesidad de los gobiernos de recaudar impuestos a los ciudadanos, y es la recaudación de impuestos lo que, en general, hace que los ciudadanos pidan cuentas al gobierno. Globalmente, la riqueza de recursos reduce de forma significativa la medida en que los gobiernos están sometidos a controles y contrapesos“.
La ruta de la oportunidad que lleva de las exportaciones de materias primas al riesgo se debe a la financiación que los grupos rebeldes pueden obtener durante el conflicto. La rebelión es costosa, y la depredación del comercio de materias primas puede ayudar a mantenerla“.

Nos ofrece algunas propuestas de trabajo:  ”Aumentar la rendición de cuentas de los gobiernos respecto de sus ingresos derivados de la exportación de materias primas, como intenta hacer la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas, no sólo reduciría los motivos de agravio legítimos, sino también el incentivo para quienes tienen otros motivos para hacerse con el Estado. Hacer un seguimiento del comercio de materias primas, como trata de hacer el Proceso Kimberley, hace más difícil el sostenimiento de los grupos rebeldes“.

Por otro lado, da la razón a la teoría de la espiral de violencia que generan las guerras:  ”una vez que un país ha sufrido una guerra civil, aumenta drásticamente el riesgo de que haya más conflictos, riesgo que se reduce de forma gradual si se mantiene la paz“.

Sobre el papel del gasto militar:

En respuesta al elevado riesgo de guerra civil, los gobiernos africanos aumentan sus gastos militares. Este gasto es especialmente alto en las situaciones posconflicto, en parte porque es muy grande el riesgo de que se produzcan más conflictos, pero también debido a la inercia de un gasto elevado herencia de la guerra. Los gastos militares en África aumentan también por la emulación y la rivalidad entre vecinos, y por la ayuda: en torno al 11% de la ayuda al desarrollo se filtra inadvertidamente a gastos militares, de tal forma que en África, alrededor del 40% de estos gastos está financiado por la ayuda“.  Es decir, una buena parte de los culpables de las continuas guerras en África están situados en Europa y USA.

En el contexto de una situación posconflicto se encuentran resultados netamente distintos: el gasto militar del gobierno es significativamente contraproducente, pues aumenta el riesgo de que haya más conflictos. ¿Por qué el gasto militar es tan claramente negativo precisamente en el contexto en el que es más probable la guerra civil? Una posibilidad es que las decisiones adoptadas por un gobierno posconflicto indican inadvertidamente al resto de la sociedad sus intenciones más probables. Un gasto militar elevado indica inevitablemente la intención de reprimir la disidencia en caso necesario. A su vez, esto refuerza las voces contrarias a la paz. El efecto negativo del gasto militar sugiere que normalmente debería reducirse radicalmente en las situaciones posconflicto. Un ejemplo en el que esto ha funcionado muy bien en África es Mozambique“.

Por otro lado, el autor se pregunta si hay alguna forma alternativa de reducir el peligro de conflicto y responde que:  ”Hallamos que una forma fiable de reducir los riesgos es el crecimiento económico”.  Aquí disentimos parcialmente.  Pensamos que no cualquier tipo de crecimiento va a ser válido para reducir los riesgos de estallido de nuevos conflictos.  Abogamos por un crecimiento económico sostenible, basado en cubrir las necesidades de los Objetivos del Milenio y en el desarrollo de la Seguridad Humana.  Cualquier otra forma va a provocar modelos de desarrollo que van a propiciar la desigualdad y la injusticia social, con lo cual se genera el germen de nuevos conflictos.

Pero, …  Al final Collier nos defrauda porque, aunque basándose en datos, afirma que la presencia de tropas extranjeras coloniales baja a la mitad el riesgo de guerras en los países africanos.  Lógico, la militarización postcolonial baja la probabilidad de guerras a corto plazo, pero impide el completo desarrollo político, económico y social de las naciones y, además, provoca graves injusticias que no estallan por miedo a la ocupación de potencias extranjeras, pero que se van incubando y cuando surgen lo hacen de forma más sanguinaria y prolongada.

En el colmo del cinismo, Collier utiliza un giro para denominar a estas fuerzas neocoloniales (garantías militares) y afirma que ellas provocan que baje el gasto militar de los gobiernos.  Efectivamente, baja su gasto militar, pero aumenta su dependencia económica, política y social, es decir, se aumentan las bases para una nueva guerra.  ¿Aboga, por lo tanto, Collier por un nuevo neocolonialismo, quiere disfrazar las intervenciones o invasiones europeas como bondadosas para con los países africanos?

El problema es que el estudio de Collier parte del paradigma habitual en el que domina la violencia y no lo sabe abandonar en ningún momento para basarse en el paradigma noviolento que promueve el desarrollo sostenible y la seguridad humana.


Defensa nos cuela otros 86 millones extra de gasto militar para la operación en LIbia.

23 de octubre de 2011

Presentaci%C3%B3n+da+candidatura+do+BNG+%C3%A1+Alcald%C3%ADa+de+FerrolFuente. ABC

Una vez disuelto el Parlamento, la ministra de defensa ha aprovechado para mandar a la Comisión Permanente del Congreso (un órgano reducido que funciona en estas ocasiones) una propuesta de aumento del gasto de la operación en Libia por 86 millones de € más.

A esta argucia se opone el diputado del BNG Jorquera, que considera un escándalo este tipo de trampas, por otra parte habituales en el actuar del ministerio de defensa. LLama la atención el silencio previsible del resto de los grupos. ¿Será que todos comparten esta intención militarista del gobierno? A juzgar por lo que conocemos de sus programas electorales, sí.

Recordemos, por hacer memoria, que la operación de invasión Libia le iba a costar a España inicialmente 25 millones de euros, pero luego hubo una ampliación de otros 43 millones más y ahora, una vez que se han retirado varios aviones y el submarino, una nueva ampliación de 86 millones extra y que, como suele ser habitual, se encuentran fuera de presupuesto.

Es curioso que no habiendo dinero para casi nada, para el ejército siempre pueda hacerse un esfuerzo más y es curioso que mantener menos presencia militar en un país cueste el doble que cundo había más.

Lo militar puede llevarnos a la ruina. De hecho hace bien poco el Secretario de Estado de Defensa informó en la comisión de defensa que existía una deuda acumulada e impagable de 32000 millones de euros en gasto militar que había permanecido disfrazado en créditos de otros ministerios, y que asumir su pago (lo que por supuesto hizo sin ninguna crítica de ningún grupo político) hipotecará la estabilidad presupuestaria y comprometerá laa inversiones futuras, pero a pesar de todo, ahí van otros 86 millones, que parece que sobraban.


Una explicación pedagógica: La especulación alimentaria.

22 de octubre de 2011

Uno de los más desconocidos enemigos de la humanidad es la especulación alimentaria. Gracias a ella se empobrecen pueblos, sufren opresión y muerte las personas y se generan guerras.  Unos pocos miles de especuladores internacionales sin ninguna clase de ética se enriquecen a costa de sus movimientos especulativos a costa de la mayoría de la gente y provocando tremendos daños.
El incremento especulativo de los precios de los productos alimentarios básicos produjo más de cien millones de pobres severos en el año 2010, así como revueltas y protestas, ahogadas a fuego y sangre, en más de 30 países.
Los ejércitos y el militarismo, lejos de defendernos de esta lacra, defienden esta especulación bajo argumentaciones legitimadoras como los intereses nacionales, el libre mercado y el mantenimiento del orden vigente. La especulación alimentaria, entre otras lacras, no es ejercida por alguien ajeno y anónimo.
Hay instituciones concretas, bancos, fondos de pensiones e inversión, etc., que actúan en los diversos mercados de valores y en el comercio en este sentido y muchas veces estas compañías son, qué casualidad, las que nos mantienen los ahorros, ofrecen tarjetas de crédito o débito, en las que tenemos acciones, etcétera. En cierto modo, es nuestro modelo de vida y en cierto modo nosotros y nosotras podemos hacer algo para cambiar estas situaciones.
Por eso conocer algo más de los mecanismos especuladores en esta materia nos puede dotar e ideas acerca de los responsables concretos de esta situación y para dotarnos de ideas concretas para actuar para evitarlo.


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