Fuente: Nuevatribuna

Obama recibió el jueves 10 de diciembre el Nobel haciendo un discurso militarista en el que justifica la guerra siempre que ésta siga las reglas internacionales (osea no está permitida la tortura, la guerra debe ser declarada previamente, se prohibe el ataque a la población civil, y un sinfín de normas del llamado “ius in bello” que se encuentra recogido en los tratados de Ginebra y que consagran la justificación de la guerra y aspiran a una conducción “humanitaria” de la misma).
Para Obama, como pasa el resto de los militaristas, “el uso de la fuerza en ocasiones está justificado”. (Casualidad de la vida, siempre está justificado el uso propio de la violencia e injustificado el ajeno y siempre los violentos son los otros). Por eso pidió ayuda a los demás países para acabar con el terrorismo (eufemismo usado para pedir que se intervenga militarmente en las guerras que Obama permite en Irak, Afganistán, Somalia y otras) y advirtió que Estados Unidos no se va a quedar parado ante las amenazas contra Estados Unidos.
Todo un elogio de la guerra y del peor militarismo que desvela los méritos de Obama para recibir el nobel de la paz. en mentalidades tan guerreristas como la suya, paz y guerra son sinónimos, porque no conciben otra paz que la concepción militarista de la paz, es decir, la no-paz y la violencia institucionalizada.


