Lo taurino, ejemplo de violencia directa, estructural y cultural.

Fuente:  EL PAÍS.

La guerra y los ejércitos son algunos de los máximos exponentes de la violencia humana.  Detrás de ellos funciona un amplio entramado de violencia directa, estructural y cultural, que los sustenta.  He aquí un ejemplo:

Violencia directa:

Trata de un toro de 8 años que se ha forjado una leyenda como asesino en festejos y encierros callejeros.  A Ratón se le adjudican una treintena de cornadas y una muerte.

El año pasado murieron 4 personas y resultaron heridas 676 más, sólo en la Comunidad Valenciana.  No sabemos el número de toros muertos en estos “festejos” taurinos.

Violencia estructural:

El negocio es impresionante:  contratar a Ratón cuesta caro:  6.000 € por actuación (cuando lo normal es 1.000).

Además, otro ganadero, le ha ofrecido para comprarlo el cambio por 25 vacas, un tractor y un carro mezclador. Y, además, pasta.

Violencia cultural:

Cada semana, el ganadero abre las puertas de su ganadería a peñas taurinas que viajan en autobús desde Valladolid, Segovia o Madrid para fotografiarlo.

Alejandro Cucala, propietario de una ganadería que heredó de su padre, sostiene que esto es un negocio y que los aficionados desean ver un espectáculo sorprendente. “El público quiere violencia. Cuanta más gente pilla el animal, más famoso se hace. El Ratón no tiene nada especial, ha cogido a varios y a uno se lo ha cargado. El toro mata a uno y hace rico a su dueño. La cosa funciona así”.  Por otro lado, los puristas de la fiesta defienden que el espectáculo no está en la sangre ni en la muerte. Eso es sólo morbo. El verdadero aficionado se interesa por los quiebros y las piruetas de los recortadores.

Cuando Ratón apenas era una cría, unos chicos se colaron en la finca y lo encerraron durante horas en un apartadero, a oscuras. Estaba temblando cuando lo sacaron. Gregorio lo rememora con dramatismo: “Pensé que se moría. Creo que siempre se acuerda de aquella perrería y desde entonces saca toda su mala leche”.

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Una respuesta a Lo taurino, ejemplo de violencia directa, estructural y cultural.

  1. Solamente con el logro de un pensamiento liberado de corrupción se logrará parar semejante genocidio animal.
    El lograr este pensamiento en la mente es muy sencillo.
    Libera tú espíritu, libera tu mente, libera tu cuerpo, libera tus sentimientos, libera tu culpa.
    Libérate un solo día de tu vida, uno solo, y serás libre para siempre.

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