Fuente: Acta de la comparecencia 53 de la IX Legislatura. Año 2008. 30 de junio.
El pasado 30 de junio, y en la Comisión de Defensa, compareció la ministra del ramo para hacer su evaluación de la situación de las Fuerzas Armadas y anunciar nuevos compromisos.
La comparecencia, después de los consabidos parabienes protocolarios, comenzó repasando la evolución que, desde la visión oficial, han sufrido las fuerzas armadas desde la muerte del dictador Franco hasta la fecha.
Para la ministra, gracias a la Constitución y el cuerpo de reformas legales que culminó en la sustitución del modelo de servicio militar obligatorio por el actual, al proceso de profesionalización gradual de los ejércitos y el cumplimiento de misiones internacionales y la homologación con los otros ejércitos punteros (léase OTAN), se ha dado un cambio de las fuerzas armadas de tal calado que, por primera vez en la historia, se ha supeditado su poder al poder civil y se ha reorientado su papel desde el intervencionismo hacia la disuasión.
La ministra no pone el énfasis en otros aspectos, al parecer poco importantes, como es el hecho de que desde la muerte del dictador hasta el momento actual los ejércitos han obtenido un exponencial crecimiento de sus presupuestos (por ejemplo, más de un 26% en la última legislatura o más de 10.000 millones de euros para 2008), o que se ha amplificado el radio de acción de los ejércitos hacia labores tradicionalmente civiles (militarización de la defensa), o que se ha apoyado de forma decidida la construcción de un complejo militar industrial que actúa como uno de los lobbys más importantes del estado, o que la deuda del estado se ha incrementado en cifras astronómicas gracias a la técnica de comprar material militar a crédito que habrán de pagar las futuras generaciones, o que para meter a España en las diversas aventuras militraristas los gobernantes han manipulado al pueblo (OTAN) o lo han tratado como meros siervos (Irak, Afganistán, etc), o que el ejército es el principal terrateniente del estado, o que España exporta con su modelo y su política internacional guerras a otros pueblos, o que el planeamiento de la defensa se hace de espaldas al parlamento y se decide sin luces ni taquígrafos, y, en fin, otra serie de “pequeños detalles” que no hablan, precisamente, ni de civilización del ejército (más bien de connivencia del partido tácito militarista con el ejército), ni de democratización de las fuerzas armadas (cuatro de cada diez personas recelan de éstas según reconoce la propia ministra), ni permiten afirmar que la democracia real que existe aquí sea debida a la reorientación de las fuerzas armadas (más bien podemos afirmar que la democracia aquí es aún débil y de segunda división y que si gozamos de libertades es gracias a la gente y a pesar de las fuerzas armadas).
Luego la ministra se dedicó a hacer una loa de las acciones militaristas de ZP, consistentes en reclutar a los mejores, hacer la mejor de las aportaciones económicas, ir a las mejores guerras, etcétera y trufando grandes éxitos con parabienes a ministros colaterales o sustitutos y anuncios de medidas para el futuro (ceder parte de hospitales a cosas civiles y demás). El que quiera leer esto, que lo lea que es bastante rollo.
Después de esta perorata viene la parte de promesas y aquí la ministra se hace tan ocurrente como sus predecesores al anunciar las tres medidas novedosas (siempre son las mismas) de modernizar la estructura de las fuerzas armadas, incrementar sus dotaciones económicas y conseguir la adhesion de la gente a las mismas.
La minsitra, entre otros anuncios, dijo que iba a relevar a la cúpula militar, que iba a invertir en formación y en determinadas infraestructuras, que iba a trabajar por unificar el mando y las capacidades de la cúpula, que iba a poner en pié la Fuerza Conjunta de Reacción Rápida, que iba a reforzar las tareas de control de fronteras que tienen las fuerzas armadas en tiempos de paz, que iba a gastar una pasta en innovación tecnológica y armas y medios de defennsa.
Pero el anuncio importante, y verdaderamente significativo, es el de la nueva directiva de defensa que se presentará en el próximo período de sesiones (a partir de septiembre).
La ministra varía el modelo anterior y señala que, antes de su aprobación por el Presidente de Gobierno, la presentará al Parlamento para que la conozca (no para que la vote ni para que decida de la misma) y que esta directiva impondrá la obligación de elaborar una estrategia de defensa (de momento falta) y que su elaboración ha requerido del trabajo conjunto de muchos departamentos y de muchos ministerios: “La nueva Directiva de Defensa Nacional, que supondrá el inicio del nuevo ciclo de planeamiento y que presentaré en esta Cámara en el próximo periodo de sesiones para así compartirla con esta Comisión antes de solicitar su aprobación al presidente del Gobierno, contendrá el mandato de elaborar la estrategia integral de seguridad y defensa. Su elaboración supondrá, como ya indicaron otros ministros en sus primeras comparecencias parlamentarias, un trabajo conjunto entre varios departamentos para poner en común objetivos y recursos, dada la trascendencia y la magnitud de los nuevos desafíos de la seguridad.“
A esta intervención siguió la de los distintos integrantes de la Comisión:
Rosa Diez, del grupo mixto, para decir que apoyará siempre la modernización y aumento de gasto, y para pedir que se amplie la seguridad de los soldados en misiones humanitarias.
Llamazares, de IU, que comenzó señalando que el gobierno en la anterior legislatura incumplió algunos compromisos, para luego abogar por menos OTAN y más Política Europea de Seguridad y Defensa y alegrarse por el anuncio de la mayor participación del Parlamento en la elaboración de la Estrategia de Defensa Nacional y reinvindicar los derechos de los soldados en los cuarteles.
El tercero en intervenir es el diputado del PNV, Beloki, que se alegró de la incorporación de la mujer a las fuerzas armadas y también se algró de que la ministra vaya a traer al parlamento la propuesta de directiva de defensa nacional, pero señalando que casi todo lo dicho por la ministra son palabras abstractas y buenas intenciones en las que todo el mundo se encuentra cómodo pero que luego se deben concretar en algo más práctico para la definición de la política de defensa y para abogar por una política de seguridad europea y preguntándose qué parte del PIB piensa la misnistra dedicar a gasto militar.
Tras Beloki vino el diputado de CIU; Xuclá, que aplaudió retrospectivamente nuestro estado de relación con EEUU y con la OTAN, afirmó que su grupo apoyaría la ampliación del número de militares españoles en misiones internacionales, saludó positivamente que España se incorpore al intento de un cuerpo militar europeo en el grupo del 5+5 y solicitó que antes de poner en marcha la nueva directiva de defensa se acabe de cumplir lo comprometido en la anterior en cuanto a educación, incremento de plantillas y otros.
Tras este, vino la Señora Rodríguez Salmones, del PP, que tras un extenso rodeo preguntó a la ministra si se va a defender Ceuta y Melilla, para señalar que las retribuciones a los abnegados militares son malas y pobres, que hay que evitar la politización del ejército (en cuanto a los ascensos y estas cosas) , en cuanto al aumento del gasto militar para poder atender a los objetivos de capacidades diseñados, sobre todo teniendo en cuenta el período de crisis y la tenendcia que en éstos hay a congelar los gastos.
Acabó el representante del PSOE para dar el aplauso a la ministra.
La ministra replicó diciendo que no entró en detalles porque la comparecencia era para describir las líneas generales, pero que para otras cuestiones irá tanto ella como el secretario de estado cuantas veces se requiera.