Hemos enconrado un ilustrativo sermón (no sabemos si de la montaña) sobre el arzobispado militar castrense. Nos hemos edificado cuan pecadores contritos y hemos descubierto para qué vale eso (ya lo sospechábamos de modo que no ha empeorado nuestra opinión).
Por eso os proponemos el enlace con la presentación del susodicho.
Para no ilustrados, el de la gorrita en pincho es el vicario, o jefe, del asunto. Los otros son la tropa fiel. No hemos encontrado la chica de la guitarrita ni el chico de la melenita que suelen aparecer en estos menesteres, pero suponemos que se debe a que en el ejército en vez de guitarra se toca la trompeta y al chico lo pelan según llega.
Cruz y espada, toda una comunión.
Pecadores.