El racismo como violencia cultural y estructural.

Italia ha comenzado su asedio a los inmigrantes rumanos de etnia gitana con la aprobación de leyes discriminatorias de “emergencia gitana” que tienen como fin controlar, expulsar masivamente e incentivar el odio racial.

Igualmente ha aprobado leyes racistas que agravan la sanción penal en el caso de inmigrantes irreguares.

Pero Italia, con ser el caso estrella, no es una excepción sino que marca la tendencia: Antes fue Austria quien propuso lo mismo, más tarde hubo recortes en otros países, ahora es Francia quien quiere apostar por un endurecimiento legislativo hacia la inmigración con la exigencia de un “contrato de integración”, el aumento del tiempo de retención de los indocumentados hasta 18 meses y bajo control adminsitrativo y el acuerdo con otos países (España entre ellos) para realizar repatriaciones conjuntas.

A todas estas medidas represivas y racistas acompaña la negativa de todos los países de la Unión Europea a firmar la convención internacional de los derechos de los inmigrantes y de sus familias, que garantiza la vigencia de los derechos humanos por encima de cualquier otra norma.

Desde nuestra óptica avanzamos en la construcción de un verdadero escenario de violencia cultural y estructural hacia los inmigrantes y, con ello, en un nuevo giro de tuerca en el ideario militarista e insolidario vigente.

Escribe un comentario