El artículo por Félix Arteaga (profesor en el Instituto Universitario Gutiérrez Mellado de la UNED) hace una evaluación de la Estrategia de Seguridad Nacional (E.S.N.) de 2006.
Interesantísimo artículo que nos enseña cómo deberíamos actuar también aquí, evaluando nuestros textos legislativos sobre política de defensa.
Al ir comentando el artículo hemos hecho una comparación con la situación en el Estado Español con su máximo texto en política de defensa, la Directiva de Defensa Nacional.
Como veréis, hay mucho que aprender y reivindicar. Se hace ineludible la comparación con la anterior, del 2002, concebida tras los atentados del 11-S y antes de la invasión de Irak . Ésta representó un cambio cualitativo con respecto a las anteriores por establecer como objetivo prioritario la lucha contra el terrorismo global, además reivindicaba las acciones preventivas.
La relevancia de la E.S.N. y de la D.D.N.
La E.S.N. no sólo afecta a cuestiones de defensa, también a otras comerciales, diplomáticas o de desarrollo. Por nuestra parte, la D.D.N. también incluye estos temas y otros de política internacional, de política económica, de investigación y desarrollo e, incluso, atañe a planeamientos culturales.
¿Si los estadounidenses evalúan sus E.S.N., ¿por qué nosotros no lo hacemos con la Directiva de Defensa Nacional (D.D.N.)?
Primer dato interesante que nos aporta Arteaga: la evaluación de la E.S.N. de 2006 no se puede realizar sólo por el contenido del documento, hay que añadirle la evaluación de sus resultados y hacerlo con perspectiva histórica.
En el Estado Español no sólo no se evalúa la D.D.N., no lo hace el parlamento, no lo hace el gobierno, no lo hace la sociedad. Sospechamos que ni siquiera nos planteamos la posibilidad de evaluar el máximo texto de la política de Defensa. Sin embargo, y en buena lógica, un texto rector y de tan crucial importancia es obvio que debe ser evaluado por todos los anteriores estamentos y de manera seria y rigurosa. Además, no sólo se ha de evaluar la letra del texto, también las políticas que la han desarrollado.
El diseño de la E.S.N. y de la D.D.N.
La E.S.N. se elabora por el Consejo de Seguridad Nacional para traducir la visión presidencial en objetivos concretos. Como les atañe, en el proceso participan los diversos departamentos concernidos por la E.S.N. y no sólo el departamento de defensa. Lo que ha ocurrido es que se ha abusado y sobrecargado la capacidad de pleneamiento de los militares y se han postergado las opiniones de los demás departamentos. Actualmente, los expertos recomiendan que se tengan más en cuenta los planteamientos no militares.
En el caso españo, la D.D.N. se diseña en secreto por el Ministerio de Defensa y se aprueba por el Gobierno, quien luego la manda a las Cortes para su “aprobación”. Entrecomillamos la aprobación parlamentaria porque es un mero trámite sin ningún debate importante en ninguna legislatura ni ninguna oposición, o negociación de los grupos parlamentarios para modificarla. El diseño es 100 % militar y secreto.
Supervisión de la ejecución.
El Consejo de Seguridad Nacional norteamericano se alejó de la tentación monopolizadora y optó un sistema de gestión basado en la centralización de la decisión y la descentralización de la ejecución. No existe un sistema de control del diseño y la ejecución de la E.N.S. y todo depende de la coherencia de las partes implicadas (los distintos departamentos). Por esta carencia, la anterior E.N.S. de 2002 sufrió problemas de liderazgo. Los expertos proponen implantar un mecanismo reglado y periódico de revisión de la seguridad nacional.
En nuestro caso, si partimos del secretismo gubernamental y de la desidia y desinterés parlamentarios, no nos extrañará que no exista ningún mecanismo de supervisión y/o control ni gubernamental ni parlamentarios. De todo ello la sociedad no se entera y, por lo tanto, no protesta ni exige que esta política tan relevante se controle efectivamente.
Desequilibrio militar/civil.
Las críticas a las E.N.S. de 2002 y 2006 también apuntan a la desproporción de la inversión en el instrumento militar y a la debilidad comparativa de los instrumentos no militares disponibles para conseguir los objetivos.
El caso español es igualmente militarista, en este aspecto no hay demasiadas diferencias. Lo único que nuestros expertos en política de defensa, ni les llama la atención la desproporción militar/civil.
Objetivos.
La E.N.S. de 2006 es continuista, prorroga la vigencia del terrorismo como principal amenaza a EE.UU. y diversifica los frentes desde lo militar a lo diplomático, económico y de desarrollo, la lucha de ideas, el fomento de la democracia, la libertad y la cooperación multilateral.
En nuestro caso, los planteamientos son muy similiares, en parte, porque estamos dentro del planteamiento O.T.A.N. que nos condiciona mucho y que dirige de facto EE.UU.
Metodología.
La E.N.S. de 2006 mantiene el principio de acción preventiva. Antes el principio de acción preventiva formaba parte implícita de la disuasión tradicional y sólo se recurría a ella en algunos casos extremos relacionados con los medios de destrucción masiva. También mantiene la estrategia del uso de la fuerza nuclear y la proclividad a la acción unilateral.
Por nuestra parte, lo más llamativo es una tendencia cada vez mayor a tener capacidad de proyección de fuerzas, eufemismo que esconde la capacidad de invasión o de apoyar invasiones yanquis (Afganistán, Irak). Además, en concordancia, cada vez se habla más de la defensa de ‘nuestros intereses fuera de nuestras fronteras’.