En la revista ARI hemos encontrado el artículo de Soeren Kern que intenta describir el panorama ideológico de los grupos de influencia que dirigen la política exterior de Estados Unidos.
Según el articulista, durante la primera etapa del mandato Bush, había tres grandes grupos en pugna ideológica: los realistas (que eran los que mandaban antes de Bush y que plantean que lo inteligente es mantener el status quo y no meterse en muchos jaleos), los neoconservadores (que propugnan la supremacía de los valores de EEUU y la oportunidad de imponerlos incluso militarmente y sin importar un rábano si la cosa se hace de forma unilateral o no) y los unipolaristas (que dan un paso más de tuerca y piden leña al mono, diciendo que como siempre va a haber uno que domine, lo mejor es que sea EE.UU. y que por eso use su poder unpolar para no dejar títere con cabeza). Como no se ponían de acuerdo y a Bush parece que las sutilezas ideológicas no le complacen, acabó repartiendo la tarta de modo que los realistas dominaron la orientación política de EE.UU. hacia algunos países (China, Pakistán, Arabia Saudí, Rusia) que por su situación de tremendo poder estaban más en consonancia con su enfoque, mientras que los unipolaristas dominaron el tratamiento de Oriente Medio y Bush se quedó haciendo los discursos neoconservadores que, al no ser ni chicha ni limoná, valen para un roto o para un descosido.
El tema es que, “como todo va tan bien”, Bush en este segundo mandato se ha puesto como deberes optar por una sola filosofía que no le líe tanto la cabeza, y, en fin, dado su talante, ha optado por los que tienen mayor sentido mesiánico, los neoconservadores, con el intento de hacer que los sagrados valores estadounidenses se vayan imponiendo a troche y moche.
El resto del artículo analiza el perfil de los diez tipos que más influyen en la política militar de Estados Unidos, pero eso es ya cosa de que quien tenga curiosidad, pinche en el artículo y vea los semblantes de los diez apóstoles.